Archipiélago Naray 1 (fragmento de Saludo al sol de Leon Alair)

Un reflejo de la ira de Dios, sólo contenida por el amor, podía advertirse en el gesto del ángel A´Maray. Veíamos su figura y escuchábamos sus palabras equiparables a los gestos y las voces de los humanos, pero era más el lenguaje de las fuerzas de la naturaleza lo que parecía alcanzarnos, mojarnos como un diluvio, deslumbrarnos como un rayo, sofocarnos como un huracán.

—La evolución es un proceso lleno de sorpresas y paradojas —advirtió elevando su dedo índice de forma amenazadora—, sin un diseño aparente, sin un propósito. No existen reglas fijas, intenciones, ni predicciones de éxito. Los individuos que se adaptan mejor al medio, continuamente cambiante por definición, tienen más probabilidades de sobrevivir y por tanto de transmitir su herencia. La ruleta de las mutaciones permite la variedad, en una continua pugna entre la conservación y el cambio. Millones de experimentos fracasados son necesarios para que unos cuantos sean viables, dando lugar a nuevas especies. Azar. Necesidad. Muchos de los mecanismos que intervienen en esta dinámica siguen siendo un completo misterio. Las leyes de la herencia han sido claramente establecidas por la ciencia, pero os aseguro que sus consecuencias prácticas a largo plazo son todavía imprevisibles. El proceso de creación que es la decantación evolutiva, está todavía en marcha. No ha sido dicha la última palabra.

A´Maray nos había convocado porque éramos parte de la solución pero hasta ahora sólo nos había presentado como parte del problema. Esperábamos ansiosos ese momento, mientras se dirigía a nosotros de forma amistosa y severa a la vez. Parecía compadecernos más que culpabilizarnos por nuestros errores…

—En el pasado hicisteis uso de un derecho legítimo a elegir vuestro destino buscando mejoras convenientes para la satisfacción de necesidades vitales, sobre todo en momentos críticos de vuestro viaje sobre la faz de la tierra. Gracias a vuestra inteligencia, a vuestra capacidad para utilizar la libertad y a vuestro instinto social fuisteis capaces de aprender y transmitir lo aprendido de una forma productiva. Pero no es lo mismo domesticar animales o seleccionar plantas adecuadas para la alimentación que arrasar ecosistemas enteros o ensayar alteraciones genéticas en laboratorios.

Publicado en edición kindle: http://www.amazon.es/dp/ASIN/B009MOEQ0U

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